El desierto de las lagrimas.
Por segunda ocasión en la misma tarde, los recuerdos lo alejaban de su meta.
Recordó por un momento la brisa nocturna entrando por la boca de su cueva, el sonido de los pasos de su padre en la mañana, y como las chispas de su forja formaban, al salir, millones de formas y sonidos. Un espectaculo increíble, y sólo para él.
Pero el telón había caido...
Más de mes y medio de cabalgata, tres caballos de posta reventados en la primera jornada le habían enseñando que matando animales no tomaría su venganza más rápido, así que decidió tomarselo con calma.
Paraba uno o dos días en cada pueblo al que llevaba. ganab un buen dinero ayudándole en esos días al herrero del pueblo en turno, y seguía su camino.
En una ocasión ganó incluso la oportunidad de arreglar un casco hecho con acero rojo. Todos se sorprendieron mucho de que el pudiera arreglarlo.
-Eres mucho más de lo que dices ser-, le dijo el guerrero, pagando en oro sólido,
-se dice que sólo hay un enano vivo con el secreto para trabajar este metal, tus habilidades podrían ser utilizadas, hay mucha gente que pagaría bien por un herrero como tú, el rey Loren daría montañas de oro-
...Y como las chispas de su forja formaban, al salir, un espectáculo increíble, sólo para él...
Una sombra crusó, rápida como el pensamiento, el rostro del enano. que tomando la mitad del oro, y entre el murmullo de todo el pueblo, subió a su caballo y, con la voz cortada, dijo:
-Había un enano vivo. Hoy, para nuestra mala fortuna, no queda ninguno-
Pocos son los que pueden en este mundo mirar las lagrimas de piedra de un enano. Menos aún los que viven para contarlo.
Así, entre la reverencia de un pueblo, el enano salió cabalgando, más lejos, hacia el sur, ya no faltaba mucho...
Recordó por un momento la brisa nocturna entrando por la boca de su cueva, el sonido de los pasos de su padre en la mañana, y como las chispas de su forja formaban, al salir, millones de formas y sonidos. Un espectaculo increíble, y sólo para él.
Pero el telón había caido...
Más de mes y medio de cabalgata, tres caballos de posta reventados en la primera jornada le habían enseñando que matando animales no tomaría su venganza más rápido, así que decidió tomarselo con calma.
Paraba uno o dos días en cada pueblo al que llevaba. ganab un buen dinero ayudándole en esos días al herrero del pueblo en turno, y seguía su camino.
En una ocasión ganó incluso la oportunidad de arreglar un casco hecho con acero rojo. Todos se sorprendieron mucho de que el pudiera arreglarlo.
-Eres mucho más de lo que dices ser-, le dijo el guerrero, pagando en oro sólido,
-se dice que sólo hay un enano vivo con el secreto para trabajar este metal, tus habilidades podrían ser utilizadas, hay mucha gente que pagaría bien por un herrero como tú, el rey Loren daría montañas de oro-
...Y como las chispas de su forja formaban, al salir, un espectáculo increíble, sólo para él...
Una sombra crusó, rápida como el pensamiento, el rostro del enano. que tomando la mitad del oro, y entre el murmullo de todo el pueblo, subió a su caballo y, con la voz cortada, dijo:
-Había un enano vivo. Hoy, para nuestra mala fortuna, no queda ninguno-
Pocos son los que pueden en este mundo mirar las lagrimas de piedra de un enano. Menos aún los que viven para contarlo.
Así, entre la reverencia de un pueblo, el enano salió cabalgando, más lejos, hacia el sur, ya no faltaba mucho...

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